Fútbol | Pablo Vicó, Ascenso en su estado más puro

| Por Renzo Fernán Desaunet |

Sus comienzos como jugador, sus pasos hasta llegar a ser el DT de Brown de Adrogué, qué sintió al lograr el primer ascenso a la B Nacional y dónde terminaría su carrera. Imperdibles anécdotas de un ícono del fútbol argentino que vive en el estadio del club que dirige.

Martes, 12 hs, Estadio Lorenzo Arandilla. Ahí no sólo hace de local el Club Atlético Brown de Adrogué, sino que es la casa de un tipo de barrio, simple y humilde, como lo es Pablo Vicó. Hace más de 20 años que Brown le hizo un lugarcito detrás de los vestuarios para que él construya su hogar y, a la par, la historia grande del club.

Pablo Vicó comenzó a jugar al fútbol de grande: “A los 20 años me vieron jugar en el potrero, me sacaron y me trajeron a la Primera de Brown de Adrogué”, que en ese momento militaba en la Primera D, última división de nuestro fútbol. Pero cada vez que tuvo la posibilidad de crecer en el fútbol, las lesiones estuvieron presentes. “Tuve la oportunidad de ir a Argentinos Juniors, también pude ir a Venezuela, pero siempre las lesiones de ligamentos y meniscos me han frustrado esos traspasos. Son cosas del fútbol”.

Como DT, Pablo comenzó en escuelitas de baby fútbol. Luego, Brown le abrió las puertas. “Entrené a todas las Divisiones Inferiores del club. Siempre soñé con dirigir la Primera, era la ilusión más grande que podría existir. Yo sabía que en las Inferiores tenía que demostrar, que en algún momento me tenían que dar la oportunidad”. Y esa oportunidad llegó…

-¿Cómo llegaste a ser el entrenador de la Primera?

-Siempre que echaban a un DT, ahí iba yo a dirigir uno o dos partidos. Hasta que en 2009 dije basta, denme la oportunidad de dirigir lo que queda del torneo, 12 fechas, y después me evalúan. Gané cuatro, empaté cuatro y perdí cuatro, y me dieron la oportunidad de armar un equipo, que es todo lo que un entrenador busca. Y a partir de ese momento no me fui más. Mi carrera fue siempre en ascendencia.

-¿Qué sentiste al conseguir el primer ascenso del club a la B Nacional en 2013?

-Algo muy hermoso. Ver feliz a tanta gente es indescriptible. Éste era un club en el que lo creían imposible, pero con trabajo, esmero y dedicación pudimos lograrlo.

-¿A qué le atribuís tanto cariño de la gente de tu club y del resto?

-No sé, debe ser por la humildad. Yo no ando de saco y corbata, duermo ahí (señala una cama de una plaza). Yo no le hago nada a nadie, me saco fotos con todo el mundo y charlo. Hace un par de años hicimos un amistoso ante Chicago. Al término del partido, fuera de la cancha había mucha gente del Torito, y cuando salí a la calle todos me pedían fotos. Yo les decía que no era de Chicago, que era el DT de Brown, pero ellos me contestaron: “No, vos sos el DT de todos”. Se me caían las lágrimas.

-Sin dudas para los hinchas de Brown sos un ídolo, ¿alguna vez creíste que lo serías?

-Jamás. Lo único que quise siempre es ver feliz a la gente, porque así yo soy feliz. Me podría haber ido hace rato de Brown (recibió ofertas de clubes como Godoy Cruz o Temperley), pero me quedo por el cariño de la gente, que es lo más lindo que puede haber. La gente me apoyó muchísimo en los momentos más difíciles de mi vida.

Créditos: Gentileza Sebastián Fotografía

-¿Te retirarías en Brown?

-Sí, me encantaría, pero creo que todo lo que empieza tiene que tener un final, terminar de la mejor manera. Ya pasé los 10 años como DT, y creo que llega un momento en el que necesitás un descanso, ver qué es lo que pasa durante seis meses. Yo voy a seguir viniendo a ver a Brown, porque soy hincha.

-¿Qué es Brown para vos?

-Es una parte muy importante de mi vida, es el club que me dio la oportunidad de crecer como DT y como persona. Me contuvo en los momentos más difíciles. Está a la altura de mi hijo y mi hija.

-¿Te queda algún sueño por cumplir?

-Poder llevar a Brown a Primera, después de ahí ya estoy hecho. Yo sé que en algún momento lo vamos a lograr.

10 de septiembre de 2019.

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